Abro este blog Gaudiniano, recordando la visita a la última obra del Maestro en Cataluña, que me quedaba por admirar, y es que el camino hacia la misma es largo y tortuoso, pero doy fé de que merece la pena.
Aunque guarda semejanzas con el Park Guell, la principal diferencia entre ambos, es el agua del Llobregat, que es la arteria principal de estos idílicos jardines, plenamente integrados en el entorno.
Al finalizar la visita a los jardines, intentamos acercarnos a ver la última obra atribuida a Gaudí, que es el Xalet del Catllaràs, pero lo abrupto de la zona, y lo tarde que era, unido, sobre todo, a que el desconocimiento de la paternidad de la obra ha conllevado que, una reforma tras otra, el xalet perdiera todas aquellas señas de identidad gaudinianas, hizo que desestimaramos su visita.

¡Ya tengo un motivo para volver!

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